16 noviembre 2020

Un corazón tan grande como una montaña (+Audio y Fotos)

Allí, donde la vida parece ser más agreste y difícil, también es el lugar de ensueño para reencontrarse con la naturaleza y con uno mismo. Dicen que en las montañas se puede tocar casi el cielo, y no es menos cierto, pero cuando ese cielo se nubla y el agua amenaza las elevaciones y los escarpados senderos, ya todo cambia, y no es de ensueño.

Fotos: Cortesía del entrevistado.

Estos meses han traído muchas lluvias para los habitantes de la región rural de Pico Blanco, en Villa Clara. Las tormentas tropicales Laura y Eta se encargaron de eso, pero por más que se ensañaron, Pico Blanco se mantiene estoico, victorioso y vencedor de los embates del clima.

Allí, donde la vida parece ser más agreste y difícil, vive Julio Valladares Benítez, un muchacho de 29 años que comparte sus labores como trabajador de mantenimiento vial y como delegado del Poder Popular en esa zona de apenas 200 habitantes y enclavada en el Escambray villaclareño, a más de 400 metros sobre el nivel del mar.

Por suerte, Pico Blanco cuenta con la diligencia de Julio. Él tiene una niña pequeña llamada Sofía, y su esposa Kirenia es la promotora cultural de la comunidad, pero en momentos como la inminencia de un organismo ciclónico, de nada vale anteponer el bienestar propio o de la familia: el primer deber es para con sus vecinos.

Julio Valladares agradece ante todo, el no haberse sentido desamparado durante estos días en los que las intensas lluvias se convirtieron en una amenaza a la vida.

Y claro, Pico Blanco no solo está en el corazón del Escambray villaclareño, y también en el corazón de Julio Valladares. "Lo que más me gusta es la vida sana, el aire puro, el olor de las flores, el cantío de los gallos, el sonido de cada mañana, el río, las montañas bañadas de neblina... estamos rodeados de cubanía", dijo orgulloso.

El reciente tránsito de Eta por el centro de Cuba dejó en las zonas montañosas del municipio villaclareño Manicaragua daños en los cultivos y las viviendas, así como crecidas de ríos y viales incomunicados, pero, como ya es costumbre en nuestro país, ninguna vida humana se perdió.

Allí, en Pico Blanco, donde todo parece ser más agreste y difícil, existen personas como el delegado Julio Valladares, con un corazón tan grande como una montaña.



Tomado de CMHW

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