El Balance del Partido en Manicaragua pasa revista a los resultados económico-sociales del municipio en un proceso de continuidad de cuánto falta y hay que hacer en el territorio sureño de Villa Clara.
El cosechero Marcial Fuentes González, de la Cooperativa de Créditos y Servicios Ignacio Pérez Ríos, en Veguitas, apuesta en 3.20 hectáreas por el desarrollo cafetalero y los cultivos agroecológicos. (Foto: Luis Machado Ordetx)
Rumbo a la serranía está el recuerdo del hato de Sabana de las Cabezas —compra de tierra al cabildo de Sancti Spíritus, en 1536—, lugar primero de todo lo que después sería Manicaragua, un punto de incesante bregar de continuidad histórica. De esas primeras especificidades, los manuales no cuentan mucho. Hay que ir a las narraciones de las actas capitulares del cabildo de Santa Clara, incluidas casi un siglo después, cuando la posesión del suelo se trocó en furia para el fomento ganadero.
Originarios de San Juan de los Remedios y asentados en el nacimiento de Santa Clara, fueron los encargados de poblar los territorios cercanos. Así, a partir del cabildo de enero de 1735, el alcalde mayor de la última jurisdicción solicitó una merced de tierra realenga con linderos en su hacienda Manicaragua y Vista Hermosa, y próximas a los hatos de Zuazo y del Escambray. Después, Antonio de Beitía pidió el hato de San José de Manicaragua, a orillas del arroyo El Vizcaíno y el paraje de Pueblo Viejo. También surgió el hato de Manicaragua la Vieja, en las márgenes del arroyo Mataguá, a la vuelta de «Buena vista, el Escambray, Seibabo, Caonao y Manicaragua la Moza». Y existentes las últimas.
Acta del Cabildo de Santa Clara, correspondiente al 28 de junio de 1737, con solicitud de tierras para el fomento ganadero y de cultivos varios en zonas del sur. Darían asiento a la futura Manicaragua. (Foto: Luis Machado Ordetx)
Ahí están los posibles orígenes del Manicaragua actual, y no más cercano a nuestro tiempo (1802), según señalan versiones historiográficas. Desde entonces —con el cafetal, el veguerío, los bosques, el ganado, cultivos de subsistencia y la alfarería—, hubo una obsesión por impulsar el desarrollo económico-social de la región. Ese impulso no se detiene —colmado de historias por la absoluta trascendencia de libertad—, y va hacia el…
Palpitar de actualidad
Rebuscar en el pasado y el presente, y su proyección futura, marca el punto de análisis de la militancia del Partido, junto al pueblo, en torno a las actividades económicas principales —tabaco, café, ganadería—, sin desatender otras de índole político-social que convierten a Manicaragua en patrimonio de hechos exclusivos entre los villaclareños. No por gusto en esos predios, desde la gestación de independencia en febrero de 1869, persiste una constante inalterable que traza el curso del tiempo.
La siembra de tabaco a sol, una garantía en territorios de Manicaragua. Unas 33,2 ha se fomentarán en cultivos tapados para obtener capas de calidad destinadas a la exportación. (Foto: Luis Machado Ordetx)
La obtención de posturas en cepellón se acentúa en el territorio mayor productor de tabaco en Villa Clara. (Foto: Luis Machado Ordetx)
De esas acciones productivas, en franca recuperación y con mayor atraso en la rama ganadera, el cultivo de vegueríos sigue teniendo la primacía. De la tierra hasta las fábricas se traza una cadena indispensable. Sin embargo, la parte agrícola continúa en la avanzada, a pesar de carencias de insumos para consolidar los esfuerzos desde el campo. El pronóstico es plantar 745 hectáreas (ha), una cifra que representa el 42,3 % del total comprometido por la provincia. Diciembre debe concluir con 491 ha, con mayores atrasos en Güinía de Miranda, y el resto del volumen de suelos se sembrará en las primeras dos semanas de enero. No cabe duda de que cultivos a sol y tapados, con garantía de posturas, marcan una diferencia.
La producción tabacalera, desde el campo hasta las fábricas, tiene una cultura que apuntala la historia. (Foto: Luis Machado Ordetx)
Los cafetales, en franca recolección de frutos, no se quedan detrás. Con 860 ha en producción, más del 50 % del volumen de cerezas —entre arábigo y robusta— ya está acopiado. Requieren atajar ahora focos de maduraciones en zonas de Güinía de Miranda. De acuerdo con estimados, en febrero culminará la cosecha y dejará un 2 % de crecimiento en relación con la pasada temporada. No obstante, se necesitan mayores atenciones culturales a las plantaciones — consolidar los acertados pasos de la renovación en siembras y resiembras—, con el ánimo de incrementar los rendimientos agrícolas, todavía bajos según el programa de desarrollo.
La planta de Beneficio y Comercialización de café en Jibacoa ya cuenta con las cerezas listas para el despulpe con el propósito de cumplir con el plan de exportación. En el año terminarán 55 toneladas (Foto: Luis Machado Ordetx)
Por Güinía de Miranda hay picos de maduración en áreas de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Jesús Menéndez, una sólida asociación campesina en resultados económicos. (Foto: Luis Machado Ordetx)
Tiene la ganadería —el mayor centro lechero villaclareño— un trazado diferente que demanda, en particular en la Pecuaria La Vitrina, una mayor aceleración para retomar aquellos postulados que dejó Fidel en esa rama y la región. Los cultivos varios, realzados en el programa de autoabastecimiento municipal y de soberanía alimentaria y nutricional, también requieren un impulso decisivo. No muy atrás, por lo que resta por hacer, está la industria de materiales de la construcción.
Hacia esos tópicos, por supuesto, sin desatender el funcionamiento del Partido ni las labores político-ideológicas y comunitarias, estarán dirigidas las preocupaciones de los comunistas de Manicaragua, decididos a mantener ese brioso camino que marca el definido rumbo de nuestro contexto social, único y exclusivo en el decurso de nuestra historia insular.
Tomado de Vanguardia
No hay comentarios.:
Publicar un comentario