04 junio 2018

En lancha por la presa Hanabanilla hasta Jibacoa

Las lluvias han cesado, pero quedan lugares montañosos de Villa Clara incomunicados.



La presa Hanabanilla vertiendo miles de litros de agua por segundo y aún a 0,42 metros por encima del aliviadero. Llegó a estar a 1,62 metros, en los días de las intensas precipitaciones. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
Un grupo de periodistas recorrimos este viernes el lago intramontano del Hanabanilla y pudimos constatar la enorme cantidad de agua que acumula el embalse de igual nombre, ahora al 104 % de su capacidad de llenado y vertiendo.

Son lugares espectaculares, de gente igual de espectacular, laboriosa y sencilla. Para llegar al Hotel Hanabanilla hay que hacerlo en lancha, pues la carretera que conduce a ese hermoso sitio está bajo las aguas, pero la vista es preciosa y el salto de agua del mayor lago intramontano de Cuba resulta sencillamente inolvidable.

El hotel Hanabanilla sigue igual de hermoso, tal y como estaba cuando fuera inaugurado por Fidel Castro, el 26 de julio de 1975. Actualmente dispone de 125 habitaciones y presta servicios sin problema alguno, aunque para llegar allí haya que coger un barco.(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Ángel Rodríguez Massip conoce como pocos a la presa Hanabanilla. Afirma que solamente en el mes de mayo cayeron en Jibacoa, unos 835 milímetros de lluvia , el 80 % del acumulado anual de las precipitaciones. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Desde el embarcadero del Hotel Hanabanilla hasta las cortinas de la presa en Jibacoa anduvimos en el barco Ismaelillo unos 20 kilómetros, para conversar con Ángel Rodríguez Massip, quien oficia como Jefe de Embalse en la zona Hanabanilla-Jibacoa. Un hombre conocedor al dedillo del comportamiento hídrico en los últimos años en un embalse cuya historia se remonta a 56 años.

Para este especialista, la presa solo ha estado con tanta agua en cuatro ocasiones: 1988, cuando una vaguada trajo el mayor volumen histórico; 1996, con el ciclón Lili; 2017, con Irma, y las lluvias de ahora asociadas a la depresión subtropical Alberto.

La inusual magnitud de las precipitaciones hizo que en Jibacoa y sitios aledaños hubieran varios lugares incomunicados por los ríos crecidos o por obstrucciones en las vías. Dentro de esas comunidades están actualmente Picos Blancos, Luis Lara, El Guayabal, El Junco, Can Can, Tres Palmas y Rincón Naranjo.

Isbel López Martínez, quien desde hace 10 años está al frente de la Zona de Defensa de Jibacoa, ha dirigido todo el proceso de protección y suministro alimentario de los 178 habitantes de esos agrestes parajes. Ayer mismo, junto al técnico de la Vivienda Erik Rodríguez Hurtado, caminó unos 30 kilómetros, ida y vuelta, para llegar a Picos Blancos y constatar in situ, los daños causados por las lluvias asociadas a la depresión subtropical Alberto.

Barco Ismaelillo, manejado por Omar Quintana Dorta, un avezado marinero de agua dulce, con 29 años de experiencia. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Isbel López Martínez, Jefe de la Zona de Defensa de Jibacoa, señala al río Jibacoa que obstruye el paso hacia Topes de Collantes. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Este incansable presidente de Zona de Defensa afirma que si no continúan las lluvias habrá acceso a la comunidad de Luis Vargas dentro de unos 5 o 6 días, aunque habrá que esperar hasta 15 o 16 días para poder llegar a Tres Palmas y Can Can. Si no llueve, reitera.

En el recorrido tuvimos la posibilidad de atravesar en bote el río Petriles, que impide el paso hacia Picos Blancos. Allí conocimos a Carlos Gálvez Hernández, un hombre que ha remado kilómetros desde hace más de cinco días desde las 6:00 de la mañana hasta pasadas las 9:30 de la noche, sin escatimar tiempo, ni cansancio acumulado.

Ramón Barreras dejó impresionantes fotos del recorrido. Una constancia gráfica que prueba la fuerza de la Naturaleza, pero también la voluntad del hombre para enfrentarla y vencerla.

Carlos Gálvez Hernández, el remero incansable y solícito. (Foto: Ramón Barreras Valdés)


Tomado de Vanguardia

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